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Salud de Niños y Adolescentes

Mantener a los niños seguros y saludables es una preocupación importante al presenciar la salida de nuevos dientes, cuando pasan por brotes de crecimiento, y se esfuerzan por progresar desde la adolescencia hacia la adultez. Los riesgos de salud que encaran los niños y adolescentes son tan variados como los intereses que tienen y las habilidades que aprenden a medida que crecen. Desde contraer infecciones, caerse de los árboles, hasta experimentar con el sexo, algunos problemas de salud que encaran los niños y adolescentes siempre permanecerán igual, mientras que otros son nuevos y desconcertantes.

Usted necesita considerar muchos factores cuando decide la frecuencia con la cual va a llevar a sus hijos y adolescentes a ver a su proveedor de atención médica. Las preguntas acerca de las etapas de desarrollo de los niños, un antecedente familiar de ciertos problemas de salud, o cambios importantes del ambiente o la conducta de un niño, son razones para llevar a su hijo a ver a su proveedor de atención médica .

Cómo planear una visita al proveedor de atención médica  de su hijo

Ya sea que usted vea al proveedor de atención médica  para una visita de niño sano, o debido a que su hijo esté enfermo, es buena idea pensar de antemano acerca de las preguntas que desea hacerle. Si usted no está seguro si su hijo necesita o no atención  médica, puede llamar al consultorio de su proveedor de atención médica  en cualquier momento del día o la noche. Un miembro del personal, o el médico de guardia puede decirle si necesita llevar a su hijo al consultorio o a una clínica de atención urgente o una sala de urgencias. Las que siguen son preguntas simples que usted tal vez desee hacer cuando visite al proveedor de atención médica  de su hijo.

Examen de niño sano

  • ¿Cuál es el horario del consultorio?

  • ¿Cómo puedo ponerme en contacto con el proveedor de atención médica  de mi hijo en caso de urgencia, o cuando el consultorio esté cerrado?

  • Si tengo una pregunta menor, ¿cuándo es la mejor hora para llamar?

  • Si el proveedor de atención médica  no se encuentra disponible, ¿quién puede responder mis preguntas?

  • ¿Hay algo que el proveedor necesite saber acerca de mi familia?

  • ¿Qué inmunizaciones necesita mi hijo, y cuándo?

  • Con qué frecuencia mi hijo necesita un examen de niño sano?

  • ¿Qué otra cosa puedo hacer para mantener a mi hijo seguro y saludable en mi hogar o con un cuidador?

  • ¿Debo preocuparme respecto al peso o el nivel de actividad de mi hijo?

  • ¿Cómo puedo estimular a mi hijo para que haga ejercicio?

  • ¿Cómo puedo asegurarme que mi hijo consuma una dieta nutritiva?

  • ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a afrontar un divorcio o una muerte reciente, o problemas emocionales o de conducta?

Cuando su hijo está enfermo

  • ¿Qué no está funcionando, y por qué?

  • ¿Qué causó el problema?

  • ¿Cuándo empezará mi hijo a sentirse mejor?

  • ¿Hay signos o síntomas respecto a los cuales deba ejercer vigilancia?

  • ¿Cómo puedo hacer que mi hijo esté cómodo?

  • ¿Mis otros hijos adquirirán esta enfermedad?

  • ¿Puedo hacer algo para evitar que esta enfermedad o lesión vuelva a suceder?

  • ¿Se relaciona con alguna enfermedad pasada?

  • ¿Mi hijo necesita permanecer en el hogar y no ir a la escuela?

  • ¿Cuándo puede empezar mi hijo a realizar de nuevo sus actividades normales?

  • ¿Está bien que mi hijo juegue con otros niños ahora?

  • ¿Cuál es el plan para el tratamiento de mi hijo?

  • ¿Necesita mi hijo recibir una dieta especial?

  • ¿Para qué es este medicamento? ¿Cuándo es el mejor momento para administrarlo?

  • ¿Cuánto tiempo será necesario para que este medicamento funcione?

  • ¿Está bien que mi hijo tome vitaminas o medicamentos de venta sin receta con este medicamento recetado?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios de este medicamento? ¿Puedo hacer algo respecto a ellos? ¿Desaparecerán?

  • ¿Durante cuánto tiempo debe tomar mi hijo este medicamento?

  • ¿Hay organizaciones o grupos de apoyo que puedan darme más información acerca de esta enfermedad?

  • ¿El doctor necesita ver a mi hijo para una visita de seguimiento?

Inmunizaciones durante la niñez

Las vacunas, uno los mayores logros de la medicina moderna, protegen a los niños contra enfermedades graves, entre ellas paperas, sarampión, difteria y poliomielitis. Algunas inmunizaciones funcionan al administrar una dosis muy débil del agente que produce la enfermedad: suficiente para hacer que el sistema inmunitario del cuerpo desarrolle anticuerpos contra la enfermedad, pero no lo suficientemente fuerte como para causarla. En la sección que sigue se describen cada una de las principales vacunas.

Difteria/tétanos/tos ferina (DTaP)

La vacuna DTaP combina las tres vacunas para proteger contra estas enfermedades que ponen en peligro la vida. La mayoría de los niños debe recibir cinco vacunas DTaP antes de ingresar al jardín de infantes. Los bebés deben haber recibido tres vacunas cuando cumplan seis meses de edad (a los dos, cuatro y seis meses), más una a alrededor de los 15 meses. La quinta vacuna se administra entre los cuatro y los seis años de edad.

Vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV)

Desde que apareció en la década de 1950, esta vacuna casi ha erradicado la poliomielitis. Sin embargo, los expertos advierten que sin vacunación continua, podría regresar el riesgo de contraer esta enfermedad invalidante y posiblemente fatal. Los niños deben recibir cuatro dosis de IPV antes de los seis años de edad. Casi siempre, esto proporciona protección de por vida.

Haemophilus influenzae tipo b (Hib)

El Hib es una bacteria peligrosa que puede causar meningitis, neumonía y otras infecciones. La vacuna contra Hib protege a la mayoría de los niños que recibe las cuatro dosis completas. Se administra mediante inyección tres veces antes de que un niño cumpla los siete meses de edad, seguidas por un refuerzo a los 12 a 15 meses.

Sarampión/paperas/rubéola (MMR)

La vacuna MMR se administra mediante inyección una vez a los 12 a 15 meses de edad, y de nuevo a los cuatro a seis años de edad a fin de proteger contra estas infecciones frecuentes propias de la niñez. Para la mayoría de las personas, estas dos dosis proporcionan protección durante toda la vida.

Vacuna contra la hepatitis B

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede dañarlo, dando como resultado el cáncer o la cirrosis. La hepatitis incluso puede causar la muerte. La hepatitis B se considera la forma más grave de hepatitis. Se transmite con mayor frecuencia por medio del contacto sexual, o desde la madre hacia el hijo durante el parto o poco después. La vacuna contra la hepatitis B se administra tres veces antes de los 18 meses de edad. También puede vacunarse a adolescentes si no recibieron la vacuna antes.

Vacuna contra la varicela

La varicela se observa con mayor frecuencia en menores de 10 años. Esta infección contagiosa se origina por el virus de la varicela-zoster. La vacuna se administra entre los 12 y los 18 meses de edad, pero también se administra a niños mayores que no han padecido varicela y que no han sido vacunados; ésta se administra como una dosis única. Los niños sanos mayores de 13 años que no han sido inmunizados con anterioridad y que no han padecido varicela deben inmunizarse con dos dosis de vacuna, con cuatro a ocho semanas de intervalo.

Seguridad en el hogar

Los accidentes son la principal causa de muerte e invalidez en niños y adultos jóvenes. A continuación se presentan varios consejos para hacer que su hogar sea más seguro para todos.

Seguridad de niños: en interiores y exteriores

  • Proteja todas las tomas de electricidad con cubiertas de seguridad.

  • Coloque cerraduras a prueba de niños en todos los lugares donde se almacenen sustancias venenosas (incluso alcohol) y utensilios o herramientas afilados.

  • Ajuste la temperatura del agua a 49°C (120°F) o menos para prevenir escaldaduras.

  • Use platos y tasas de plástico para lactantes mayores.

  • Mantenga todas las cunas y camas lejos de ventanas.

  • Mantenga fuera del alcance de niños de corta edad los alfileres, los clips para papel, y otros objetos pequeños que puedan tragarse.

  • Deseche las bolsas de plástico o almacénelas de manera apropiada a fin de evitar sofocación.

  • Coloque vallas alrededor de piscinas, jacuzzis y estanques.

  • Asegúrese de que los niños usen casco cuando anden en bicicleta o en patines.

  • Marque las puertas de vidrio corredizas de modo que sean visibles.

Seguridad contra incendios

  • Instale detectores de humo en vestíbulos y fuera de todas las puertas de habitaciones, y reemplace las baterías al menos una vez al año.

  • Mantenga un extintor de fuego en una ubicación central, y asegúrese de que toda la familia sepa cómo usarlo.

  • Si empieza un incendio cuando esté cocinando, combátalo al apagar el quemador y sofocar la flama con bicarbonato sódico, una tapa de cacerola o un extintor de incendios.

  • Enseñe a todos los miembros de su familia cómo "detenerse, tirarse al piso y girar" si sus ropas se incendian.

  • Haga un simulacro de incendio doméstico y planee rutas de escape en caso de emergencia.

  • Asegúrese de que las habitaciones que estén en segundos pisos tengan escalera de incendios.

  • Haga que su chimenea se inspeccione cada año a fin de evitar que se acumule creosota. Asegúrese de que la pantalla se cierre por completo. Mantenga los periódicos y la tapicería a una distancia segura de su chimenea.

  • Nunca deje desatendido un fuego.

  • Mantenga los objetos inflamables lejos de radiadores, y use los radiadores con cuidado.

  • Si sus esfuerzos por combatir un incendio fracasan después de un minuto, es demasiado grande. Abandone la casa de inmediato y llame al 911.

 

Extraído de: Well Advised, Second Edition, Text copyright © 2003 Park Nicollet Institute
Redactor en línea: Sinovic, Dianna
Revisor médico: Godsey, Cynthia M.S., M.S.N., APRN
Revisor médico: Lambert, J.G. M.D.
Última revisión: 11/15/2003
Fecha último modificado: 12/18/2002
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